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#2: “Me marginaron por ser homosexual”

ANÓNIMO

Era un adolescente feliz, tenía a mis amigos y mi familia me apoyaba en todo.
Todo paso tan deprisa que no me dio tiempo a reaccionar, aún así he conseguido dejar esa etapa a un lado y disfrutar de mi sexualidad con total libertad y sin sentir vergüenza. 

Siempre fui un chico bastante tímido y por lo general solitario, supongo que lo de cambiarme de colegio cada año o cada dos años, pues no ayudaba a que me abriera con nadie ¿Para qué? Seguramente no los volviera a ver, y así fue. Pero cuando cumplí los 15 años, mi madre comprendió que para mi no era vida ir de aquí para allá, sin lugar fijo en el mundo. 

¡Me pareció una gran idea! ¡Por fin iba a asentarme en un sitio, en una ciudad, bueno, más exactamente un pueblo! 


“Hay veces que me sigue dando cosa ir por la calle agarrado a mi chico de la mano.



De Bilbao nos fuimos a Gandía, en Valencia, por temas de trabajo de mi padre. Allí, me inscribí en el instituto, y comenzó mi calvario. 

Los primeros días … fueron malísimos, también tenéis que tener en cuenta que para cuando empecé las clases, el curso ya había comenzado, hace unas semanas, y los grupos estaban hechos. Entonces conocí a una persona que, casualmente, también había llegado nuevo este curso. Y eso facilitó que nos hiciéramos amigos, nos entendíamos. 

A los días, habíamos cogido más confianza, hablábamos mucho, y yo le conté que era nuevo en el pueblo, que no tenía apenas amigos, etc. Entonces, me invitó a salir con él, cada vez que quisiera – Objetivo conseguido, nuevo amigo -.  Ibamos a discotecas light, al cine, a tomar un café, a estudiar a la biblioteca, estábamos casi siempre juntos, éramos uña y carne.

Pero, en una de esas salidas, yo conocí a una persona, con la que estuve quedando a escondidas un tiempo. Estábamos genial juntos. Pero un día, no recuerdo muy bien si ya llevábamos tiempo quedando, uno de los amigos de mi compi del colegio me ció, y me hizo una foto, y la puso a lo grande en cartel de la entrada del colegio, y en varios corchos de anuncios de los pasillos e, incluso, en mi taquilla.  

En el recreo, mi amigo me dejo plantado. Me mando un SMS, diciéndome que le había fallado, que no daba una paliza porque me había cogido cariño, pero sino, me partía la cara porque se había estado juntando con una gay asqueroso, y eso ensuciaba su reputación, y esto es la versión Disney, imaginaros. 

Después de eso, me aislé, iba a clases, y en los recreos nada más los profesores se despistaban me escapaba a ver al chico que me esperaba en la puerta. Y si esto os pareció fuerte, esperaos … Resulta, que el chico no era homosexual, más bien todo lo contrario. Uno de los días que salí pronto de las clases, me estaba esperando con 3  o 4 amigos, bueno, mejor dicho, armarios, y no recuerdo como fue, pero lo que si me acuerdo es que me estuvieron insultando y humillado un largo rato, y luego me dieron una paliza, que aún a día de hoy, tengo marcas y cicatrices. 

Genial, ni amigo ni rollete, todo lo que había construido en meses al traste por ser homosexual… También es verdad que eran otros tiempos, pero… que tampoco soy un anciano, que tengo 29 años, ¿sabéis? Osea… ¿en que mundo vivo? 

Lo que si os puedo decir es que después de vivir esto, escojo con pinzas a mis amigos, y a los confidentes. Y sobre todo, he aprendido a ser discreto con las personas que no me conocen. Y el mejor consejo que os puedo dar es que aprendáis a quereros, a conoceros y asimilar que hagáis lo que hagáis siempre va haber alguien que os critique, que os acuchille, y que os sentencie. Por eso debéis ser prudentes, y manejar las cosas con sabiduría y madurez, y ya veréis que el tiempo todo lo acomoda en su lugar. 

¡Os mando todo mi apoyo! 

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CASOS ANTERIORES

  • #1: "No quiero volver al instituto"
    Realmente me costó mucho darme cuenta de lo que estaba pasando pero, aunque tardé en reaccionar, logré salir adelante. 

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